Nota del editor: un discurso pronunciado en la velada que marcó el trigésimo aniversario de Agricow.
Esta noche, lo primero que siento que debo decir es gracias. Porque estos treinta años no son solo sobre nosotros, sino sobre todos los que han recorrido este camino con nosotros, quienes depositaron su confianza en nosotros, quienes nos eligieron y se quedaron con nosotros a lo largo del tiempo. Esta celebración no es solo nuestra, también es suya. Si hoy estamos aquí para compartirla con ustedes, es porque Agricow, para nosotros, nunca ha sido solo trabajo. Siempre ha sido compartir, pasión, sacrificio, familia, vida real.