Argentina lidera en competitividad de producción láctea en América Latina
Argentina se ha posicionado a la vanguardia de la competitividad en la producción láctea en América Latina, principalmente debido a sus bajos costos de producción. Según una encuesta regional basada en datos de OCLA, FEPALE y el USDA, los costos de producción de leche en Argentina varían entre 0,31 y 0,36 USD por litro. Esta eficiencia se debe principalmente al costo del alimento, que constituye hasta el 65% del total de los gastos de producción.
Otros países del Cono Sur, como Uruguay y Paraguay, también demuestran costos de producción competitivos, con costos en Uruguay que oscilan entre 0,34 y 0,39 USD por litro y en Paraguay entre 0,35 y 0,40 USD por litro. Estos países forman un bloque competitivo en el continente. En contraste, Nicaragua y Brasil tienen costos intermedios que van de 0,39 a 0,46 USD por litro. Chile, con costos de producción entre 0,41 y 0,47 USD por litro, sigue de cerca.
Más arriba en la escala de costos están los países andinos y de Centroamérica. Colombia y Ecuador reportan costos entre 0,42 y 0,49 USD por litro, mientras que Perú, Bolivia y Guatemala tienen costos que alcanzan hasta 0,50, 0,52 y 0,53 USD por litro, respectivamente. México y Honduras enfrentan costos más altos de 0,45 a 0,54 USD por litro, con Panamá teniendo los costos más altos de la región, entre 0,50 y 0,60 USD por litro.
El informe también destaca los principales parámetros macroeconómicos para el sector lácteo regional, señalando un precio promedio pagado a los productores de aproximadamente 0,46 USD por litro y un rendimiento promedio por vaca de aproximadamente 2.150 litros anuales. La composición de los costos de producción resalta el papel significativo del alimento, que representa entre el 52% y el 65% del total de gastos en todos los sistemas regionales.
Si bien la encuesta advierte que las diferencias metodológicas y macroeconómicas entre países requieren una interpretación cuidadosa de los datos, proporciona una visión integral de las disparidades regionales. Los países con costos de producción más altos enfrentan desafíos para mantener la rentabilidad en medio de mercados internacionales fluctuantes al optimizar la conversión de alimento y reducir el impacto de los insumos concentrados.



