La industria láctea de Connecticut enfrenta desafíos económicos ante la disminución de granjas
La industria láctea en Connecticut está experimentando desafíos significativos, con el número de granjas lecheras operativas habiendo disminuido de casi 1,000 en la década de 1950 a solo 80, según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. La situación ha llevado a los agricultores lecheros a pedir la intervención estatal para preservar este sector alguna vez próspero.
Brandon Smith, un agricultor lechero de cuarta generación, destaca la insostenibilidad de la industria sin el apoyo estatal. Señala que los precios de la leche se han mantenido estancados en niveles vistos en 1995, mientras que los costos de producción continúan aumentando. Esto ha resultado en una pérdida proyectada de $1 millón para su granja este año.
Para abordar estos desafíos económicos, una coalición de agricultores lecheros, incluido Smith, está abogando por una partida presupuestaria de sostenibilidad agrícola de $20 millones para incluirse en el presupuesto estatal. Este financiamiento proporcionaría un alivio financiero inmediato a los agricultores que luchan con los bajos precios de la leche y los altos costos operativos.
El precio promedio de la leche en los EE. UU. es actualmente de alrededor de $3.43 por galón, con un exceso de oferta global que hace que los precios caigan por debajo de los costos de producción. En Connecticut, los costos de producción pueden superar los $23 por quintal, mientras que los precios actuales promedian $18.74 por quintal, creando una presión financiera en las granjas más pequeñas.
Seth Balher, CEO de Oakridge Dairy, apoya la introducción de un crédito fiscal reembolsable a largo plazo para la industria láctea, que se activaría cuando los precios de la leche caigan por debajo de cierto umbral. Esta medida, junto con un crédito fiscal de inversión del 20% ya aprobado para equipos agrícolas, busca estabilizar la industria.
Se ha presentado un proyecto de ley titulado “Una Ley para Establecer un Crédito Fiscal para los Agricultores Lecheros” en la legislatura estatal, proponiendo un crédito fiscal agregado de $20 millones. Esta iniciativa busca mitigar el impacto económico de las caídas cíclicas de los precios de la leche y asegurar la sostenibilidad del sector lácteo local.



