La industria láctea colombiana enfrenta desafíos con la propuesta de etiquetado 'ultra-procesado'
El gobierno colombiano ha introducido una resolución propuesta para modificar el etiquetado nutricional en productos alimenticios, lo que ha generado un debate especialmente en la industria láctea. La propuesta sugiere añadir el término 'ultra-procesado' en las etiquetas frontales de los paquetes. Expertos advierten que este cambio podría causar confusión entre los consumidores, aumentar los costos y afectar productos lácteos esenciales.
La Asociación Colombiana de Ciencia y Tecnología de Alimentos (ACTA) ha expresado su preocupación de que la propuesta, actualmente en consulta pública, carece de consenso científico y podría resultar en decisiones regulatorias poco claras. La presidenta de ACTA, Edna Liliana Peralta, destacó la confusión entre el procesamiento de alimentos y la formulación, afirmando: “El concepto de ultra-procesado se basa en la idea de que algunos alimentos procesados tienen contenido nutricional inadecuado, pero el procesamiento es necesario para garantizar la seguridad y disponibilidad de los alimentos.”
Productos lácteos clave como la leche ultrapasteurizada, yogures y quesos podrían ser etiquetados como 'ultra-procesados' debido al uso de aditivos permisibles. La resolución incluye términos como 'aditivos cosméticos' o 'ingredientes ultra-procesados', que no son reconocidos por estándares internacionales como el Codex Alimentarius. Esto podría engañar a los consumidores y potencialmente dañar la percepción de productos básicos diarios como la leche.
Desde el punto de vista económico, la propuesta podría llevar a cambios obligatorios en el etiquetado, reformulaciones y ajustes en los procesos de producción, aumentando la carga financiera sobre los productores. ACTA señaló que desde 2021, numerosas resoluciones han requerido cambios constantes en las etiquetas, generando altos costos. Además, el corto periodo de implementación propuesto podría llevar a pérdidas en los empaques previamente producidos.
Además, si más productos son clasificados como 'ultra-procesados', podrían estar sujetos a un impuesto de salud del 20%, encareciendo los alimentos cotidianos, especialmente para las familias de bajos ingresos. Esto contradice el objetivo de mejorar los hábitos alimenticios mientras impone una carga financiera sobre los hogares.
El sector lácteo llama a que la regulación se base en evidencia científica y en un diálogo inclusivo con todas las partes interesadas. “Necesitamos trabajar con el gobierno, la academia y la industria para crear una regulación que verdaderamente informe a los consumidores sin interrumpir toda la cadena de producción”, concluyó Peralta.



