California Considera Regular por Primera Vez las Emisiones de Metano en la Industria Láctea
California está tomando medidas significativas hacia la regulación de las emisiones de metano de las operaciones lácteas y ganaderas, marcando un cambio con respecto a los programas voluntarios anteriores. Esta iniciativa está impulsada por el Proyecto de Ley del Senado 1383, aprobado en 2016, que exige una reducción del 40% en las emisiones de metano respecto a los niveles de 2013 para 2030. La Junta de Recursos del Aire de California (CARB) recientemente emitió una solicitud de comentarios para ayudar a dar forma al posible marco regulatorio.
Actualmente, las emisiones de metano de los sectores lácteos y ganaderos se abordan en gran medida a través de programas voluntarios, que no han logrado plenamente los objetivos de reducción deseados. Según un informe de 2022 de CARB, el estado está en camino de lograr reducciones anuales de hasta 5 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente para 2030, lo que es poco más de la mitad de las 9 millones de toneladas métricas requeridas para alcanzar el objetivo de reducción del 40%.
Hasta la fecha, el estado ha invertido en digestores anaeróbicos que capturan las emisiones de metano del estiércol, convirtiéndolas en gas natural renovable. Estos esfuerzos son apoyados por el Programa de Investigación y Desarrollo de Digestores Lácteos del Departamento de Alimentos y Agricultura de California y el Estándar de Combustible de Bajo Carbono (LCFS) de CARB. Sin embargo, estos programas han enfrentado críticas por potencialmente incentivar la expansión de rebaños.
En noviembre, CARB decidió mantener los niveles de crédito para el biogás lácteo bajo el LCFS hasta 2040, a pesar de que los defensores del medio ambiente pidieron una reducción. La decisión permite créditos de alto valor para proyectos iniciados antes de 2030, independientemente de las regulaciones futuras. La resolución también requiere que CARB desarrolle un plan de regulación de metano ganadero para 2025, con una norma que se espera esté en vigor para 2030.
La regulación tiene como objetivo abordar de manera más completa el impacto ambiental de las operaciones lácteas, incluida la posible contaminación del agua y el aire asociada con las prácticas actuales de manejo del estiércol. Se están considerando métodos alternativos, como la separación del estiércol sólido y líquido y los sistemas basados en pastos, como parte de este cambio regulatorio.
El análisis de CARB destaca que, si bien se ha avanzado en el desarrollo de un mercado de biogás, persisten desafíos para reducir las emisiones de la fermentación entérica en las vacas y para avanzar en prácticas alternativas de manejo del estiércol. El costo de adquirir biometano sigue siendo significativamente más alto que el del gas fósil, lo que plantea desafíos económicos para su adopción generalizada.



