La inversión en tecnología de ordeño robótico no compensa la caída de precios de la leche
Paul Rowland, un granjero lechero de Nuneaton, Warwickshire, invirtió £300,000 en unidades de ordeño robótico en Ladywood Farm para asegurar la sostenibilidad de su negocio. Sin embargo, una caída global en los precios de la leche ha afectado significativamente sus ingresos, dejándolo con solo £100 a la semana.
Inicialmente, Rowland era optimista de que la tecnología de ordeño robótico se pagaría sola en siete años, permitiendo un aumento en la eficiencia y la producción. Sin embargo, la situación cambió cuando los precios de la leche cayeron drásticamente después de Navidad, influenciados por una sobreoferta en el mercado global. Tanto Europa como Estados Unidos han aumentado la producción de leche, lo que ha llevado a los procesadores a estar abrumados con la oferta.
El comprador de leche de Rowland ha impuesto un límite en el volumen de leche que puede entregar cada mes. Esta restricción ha sido perjudicial, ya que las unidades de ordeño robótico generalmente permiten a las vacas producir más leche, la cual no puede venderse bajo el límite actual. En consecuencia, Rowland se ha visto obligado a desechar parte de la leche producida.
El mes pasado, el procesador de Rowland pagó 32.2 peniques por litro de leche, casi igualando sus costos de producción, lo que resultó en un margen de ganancia nulo. Él declaró: "Hubiésemos recuperado el dinero si los precios de la leche se hubieran mantenido bien, pero ahora estamos produciendo leche que no podemos vender."
La tensión financiera se ve agravada por las circunstancias personales de Rowland, ya que recientemente se ha convertido en padre. Se mantiene en una situación financiera precaria, con la inversión en tecnología sin rendir los resultados esperados debido a condiciones del mercado que están fuera de su control.



