La industria de la leche de camello crece con la demanda global aumentada
La industria mundial de la leche de camello ha experimentado un crecimiento significativo, pasando de ser un alimento básico local en regiones desérticas a un actor destacado en el mercado agroindustrial global. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la población mundial de camellos ha superado los 41 millones, con Kenia, Somalia y Pakistán liderando la producción de leche.
En 2022, la producción mundial de leche de camello cruda alcanzó 4.116 millones de toneladas. Este crecimiento ha impulsado la necesidad de estándares estrictos de calidad, seguridad y etiquetado, como lo señala el Codex Alimentarius, un organismo internacional de estándares alimentarios asociado con la FAO y la Organización Mundial de la Salud.
La evolución comercial de la leche de camello es evidente en la transformación de las instalaciones de producción. Por ejemplo, Camelicious, una marca con sede en los Emiratos Árabes Unidos, comenzó la investigación en 2003 y ahora gestiona más de 6,000 camellos utilizando sistemas de producción avanzados. De manera similar, la Granja de Camellos Beder en Somalia ha mejorado los rendimientos al mejorar el cuidado veterinario, la nutrición y la higiene del ordeño, con camellos que producen hasta 10 litros por día, el doble del rendimiento tradicional.
Los beneficios nutricionales contribuyen a su creciente popularidad. La leche de camello contiene de 3.0 a 7.5 mg de vitamina C por cada 100 g, en comparación con 0.8 a 2 mg en la leche de vaca. También carece de beta-lactoglobulina, una proteína vinculada a las alergias a la leche de vaca, y tiene mayores niveles de beta-caseína, lo que podría mejorar la digestibilidad. Sin embargo, la leche de camello no está libre de lactosa, y sus niveles oscilan entre 3.3% y 5.8%, por lo que se recomienda a las personas con intolerancia a la lactosa consultar a profesionales de la salud antes de consumirla.
La oferta del producto es diversa e incluye leche pasteurizada, leche en polvo, yogures, bebidas fermentadas, helados y cosméticos. Según un informe de Grand View Research, se espera que el mercado de productos de leche de camello crezca de 14.3 mil millones de dólares en 2024 a 24 mil millones para 2030, con el Medio Oriente y África representando el 58.9% de los ingresos globales en 2024.
Las consideraciones ambientales también juegan un papel en su adopción. La resistencia de los camellos al calor y la escasez de agua, junto con su capacidad para pastar en condiciones áridas, los convierte en una alternativa estratégica en áreas donde la ganadería bovina enfrenta desafíos debido a sequías severas.
Las Naciones Unidas han declarado 2024 como el Año Internacional de los Camélidos, reconociendo su papel en la seguridad alimentaria y la gestión sostenible de ecosistemas en regiones áridas y semiáridas. A pesar de estos avances, la leche de camello sigue siendo un producto de nicho en comparación con la leche de vaca, limitada por la gestión especializada de rebaños, la logística refrigerada y los estándares sanitarios consistentes. Sin embargo, es evidente la tendencia hacia la integración de culturas alimentarias tradicionales en cadenas de suministro modernas y rentables.



