El sector lácteo de EE. UU. enfrenta incertidumbre por la decisión de no renovar el T-MEC
La reciente decisión de la administración Trump de no renovar el Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC) por otro período de 16 años ha generado una preocupación significativa en el sector agrícola de EE. UU. Anunciada el 1 de julio de 2026, esta decisión inicia un período de revisiones anuales durante una década, creando incertidumbre para el comercio transfronterizo.
La industria láctea de EE. UU., representada por organizaciones como Dairy Farmers of America, considera el T-MEC crucial debido a la significativa porción de exportaciones dirigidas a México y Canadá. Estos dos países representan más del 40% del valor total de exportación de productos lácteos del sector.
Los datos destacan los lazos económicos críticos entre EE. UU. y sus vecinos de América del Norte. Desde la implementación del T-MEC en 2020, las compras combinadas de México y Canadá han aumentado en 20 mil millones de dólares, alcanzando los 60 mil millones de dólares para 2024. Esta relación comercial apoya casi medio millón de empleos en EE. UU. y contribuye con 36 mil millones de dólares en salarios.
Legisladores demócratas del Comité de Agricultura de la Cámara han expresado una fuerte oposición a la postura de la administración, advirtiendo sobre el potencial caos en las fronteras. Enfatizan la importancia de México y Canadá como socios estables durante tiempos económicos difíciles para los agricultores estadounidenses.
Los sectores agrícolas de EE. UU., incluidos el procesamiento de soya y carne, se han unido al llamado para mantener el acuerdo comercial. El Instituto de la Carne y Western Growers han advertido al Congreso que perder las ventajas arancelarias actuales podría afectar gravemente los medios de vida de los agricultores y las plantas de procesamiento.
Para los productores lácteos mexicanos y las partes interesadas de la industria agrícola, el conflicto interno de EE. UU. sobre el T-MEC subraya la necesidad de vigilancia estratégica. La posible interrupción de las cadenas de suministro requiere mejoras en la seguridad alimentaria, la eficiencia de producción y la competitividad general para proteger los intereses nacionales.



