El Impacto de la Transparencia del Metano en la Industria Láctea
La Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD) de la Unión Europea se está implementando para exigir una mayor transparencia en los informes de impacto climático de las grandes empresas. Esto incluye la divulgación detallada de las emisiones de metano, lo cual es particularmente desafiante para las empresas de productos lácteos y cárnicos. El metano representa una parte significativa de sus emisiones de gases de efecto invernadero. Empresas como Danone y Nestlé ya han comenzado a abordar este requisito demostrando que el seguimiento detallado del metano es viable.
La CSRD aplica una prueba de 'doble materialidad', evaluando las emisiones tanto por su impacto ambiental como por el riesgo financiero que representan para las empresas. Esto efectivamente hace que la divulgación del metano sea inevitable para las empresas afectadas por la directiva. La industria láctea, en particular, enfrenta escrutinio ya que las emisiones de metano son una parte sustancial de su impacto ambiental.
Estándares internacionales como el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol) refuerzan aún más esta necesidad al exigir que el metano se contabilice dentro de las emisiones de alcance 1 y 2. Esto significa que incluso las empresas que no comercian dentro de la UE deben considerar la divulgación del metano en sus informes corporativos más amplios.
Actualmente, solo unas pocas empresas como Danone, General Mills y Bel Group han implementado planes de acción para el metano. Otras, incluidas FrieslandCampina, están participando a través de objetivos climáticos más amplios sin planes específicos para el metano. Algunas, como Lactalis y Dairy Farmers of America, aún no se han comprometido de manera significativa con la divulgación o mitigación del metano.
Nusa Urbancic, CEO de Changing Markets, señala que una mayor transparencia podría resultar en más presión de los inversores y los responsables políticos para que las empresas implementen planes de mitigación del metano. Sin embargo, la CSRD y CSDDD no exigen reducciones de emisiones, dejando a las empresas lácteas bajo presión de cumplimiento sin requisitos inmediatos para reducir las emisiones.
A pesar de esto, las fuerzas del mercado pueden impulsar cambios a medida que los inversores esperan cada vez más que las empresas aborden los riesgos del metano. La sostenibilidad se está convirtiendo en un requisito básico para los inversores, como lo demuestra la reciente pérdida de un importante patrocinador de Nestlé por problemas de ESG. Algunas firmas de inversión, incluidas Norges Bank Investment Management, JP Morgan y State Street, ya han adoptado políticas específicas para el metano.
La mitigación del metano presenta una oportunidad para el sector lácteo, ya que reducir las emisiones de metano se considera una manera efectiva de frenar el calentamiento global. No abordar las emisiones de metano podría exacerbar la crisis climática e impactar negativamente en la productividad de los cultivos y la salud humana.



