Evidencia científica desafía la percepción de la leche como inflamatoria
Durante años, la leche ha sido considerada un alimento potencialmente inflamatorio, pero evidencias científicas recientes están desafiando esta percepción. Según Inés Moreno Sánchez, especialista en traumatología y divulgadora científica, la mayoría de las afirmaciones que vinculan la leche con procesos inflamatorios carecen de respaldo científico. En su libro, Homo imperfectus, explora varios estudios que apoyan esta idea.
Moreno Sánchez señala que alrededor del 90% de la población europea conserva la capacidad de digerir la lactosa en la edad adulta debido a la persistencia de la enzima lactasa. En estas personas, componentes de la leche, como la lactoferrina y las proteínas bioactivas, pueden incluso tener efectos antiinflamatorios. Estos componentes, junto con compuestos encontrados en productos lácteos fermentados, contribuyen a reducir el estrés oxidativo y mejorar la salud intestinal.
Más allá de su contenido en calcio, la leche ofrece una variedad de beneficios para la salud. Los estudios asocian el consumo regular de leche con un menor riesgo de síndrome metabólico, obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. La leche proporciona proteínas de alta calidad, vitamina B12, fósforo, potasio, magnesio y zinc, esenciales para el desarrollo y mantenimiento de músculos y huesos.
Moreno Sánchez también destaca que la grasa de la leche contiene numerosos ácidos grasos naturales, los cuales, según investigaciones, podrían estar vinculados a un menor riesgo cardiovascular y metabólico. Además, la leche entera puede llevar a una mayor saciedad y un mejor control de la glucosa postprandial.
La especialista enfatiza que la salud ósea no depende únicamente de la ingesta de calcio, sino que también requiere un consumo adecuado de proteínas y actividad física regular, especialmente durante la adultez temprana, cuando se alcanza la máxima masa ósea. En este contexto, la leche sigue siendo uno de los alimentos más estudiados y con mayor respaldo científico dentro de una dieta equilibrada.



