La demanda creciente de proteínas no ha detenido la consolidación lechera en Vermont
La demanda de proteínas lácteas se ha expandido en los mercados minoristas de alimentos, con un interés creciente en quesos, yogur griego, productos cultivados y bebidas enriquecidas con proteínas. También ha crecido la demanda de ingredientes especializados de suero. Esta tendencia no ha revertido la consolidación del sector lechero tradicional de Vermont, donde las granjas familiares continúan cerrando junto con otros pequeños y medianos productores en Nueva Inglaterra.
Las empresas agrícolas en Vermont enfrentan costos más altos por alimento concentrado, atención veterinaria, combustible e impuestos municipales sobre la propiedad. Una escasez prolongada de mano de obra agrícola ha añadido presión operativa. Estos costos se distribuyen entre rebaños relativamente pequeños en las históricas granjas en laderas del estado, limitando la capacidad de tales operaciones para absorber aumentos en los gastos fijos.
La comparación con las grandes granjas lecheras confinadas en el Medio Oeste Superior y el Suroeste es central para la diferencia en la escala operativa. Esas empresas mantienen un mayor número de vacas y pueden distribuir ciertos costos entre una mayor producción. Las operaciones pastorales más pequeñas de Vermont no tienen la misma escala, mientras que sus gastos permanecen expuestos a los precios regionales de insumos, servicios y mano de obra.
El sistema federal de orden de comercialización de leche añade otra restricción. Las empresas minoristas pueden retener márgenes de productos cultivados de marca y ricos en proteínas, mientras que las fórmulas utilizadas para fijar el precio de la leche cruda no trasladan todo ese valor del producto a la granja. Los pagos pueden incluir primas por leche con mayor contenido de proteínas y grasa butírica, pero los cambios en los precios de mezcla, las deducciones por transporte y las largas distancias al mercado pueden reducir el pago final al productor.
El transporte también se ve afectado por la geografía rural y la capacidad de procesamiento local. Por lo tanto, los cargos por transporte y los cuellos de botella en el procesamiento pueden reducir la cantidad recibida por las granjas, incluso cuando los componentes de la leche califican para primas. El resultado es una brecha entre los precios visibles en los mercados lácteos de consumo y los retornos disponibles para los productores primarios.
Las granjas lecheras también apoyan la economía rural de Vermont y mantienen cientos de miles de acres de tierras agrícolas abiertas. Sus salidas reducen la actividad para empresas como molinos de alimento, concesionarios de equipos agrícolas y prácticas veterinarias para animales grandes. Los líderes agrícolas han señalado el procesamiento regional dedicado, la producción de bienes de mayor valor en las granjas y el marketing basado en la procedencia local como posibles acuerdos comerciales. También han solicitado políticas públicas y mecanismos de mercado que dirijan más valor de los productos proteicos hacia las granjas.


