La industria lechera enfrenta presión sobre su licencia social para operar
El análisis indica que las condiciones en la sala de ordeño conectan el bienestar animal con el rendimiento de la granja. Una vaca que lucha, patea o defeca repetidamente al entrar en la sala puede estar experimentando ansiedad crónica. Las gomas desgastadas que pellizcan los pezones o los niveles de vacío incorrectamente calibrados que causan congestión dolorosa pueden infligir sufrimiento y reducir el flujo de leche.
El manejo tranquilo, la pulsación precisa y las gomas correctamente ajustadas se describen como cambios en el entorno de ordeño. En esas condiciones, la vaca puede asociar la sala de ordeño con alivio y recompensa; la oxitocina puede fluir más libremente, y el animal puede ser ordeñado más rápidamente.
El análisis sitúa estas prácticas dentro de un cambio más amplio en los estándares internacionales de bienestar animal. Durante décadas, la industria comúnmente se refería a las “Cinco Libertades”, que se centraban en prevenir el hambre, la sed, el dolor, el miedo y el malestar térmico. Científicos y organizaciones agrícolas ahora están adoptando el modelo de “Cinco Dominios”, asociado con el trabajo de Mellor de 2020. Este abarca la nutrición, el entorno físico, la salud y las interacciones conductuales, junto con el estado mental y emocional del animal.
Bajo ese modelo, el bienestar no se limita a la ausencia de sufrimiento visible. El objetivo declarado es proporcionar condiciones en las que un animal tenga una vida que valga la pena vivir. El análisis presenta este cambio como relevante para la relación del sector lácteo con los consumidores y la sociedad.
Define la “licencia social para operar” de la industria láctea como el permiso implícito otorgado por la sociedad, basado en la confianza pública y valores éticos compartidos. A diferencia de una licencia ambiental o de exportación, no se renueva en un calendario anual fijo. El texto dice que los sectores que no reflejan los valores cambiantes de los consumidores pueden enfrentar una caída en la confianza, una demanda más débil y una mayor presión para la regulación gubernamental. Cita a las industrias de ternera y aves enjauladas como ejemplos de sectores que experimentaron prohibiciones regulatorias repentinas y boicots minoristas tras perder la confianza pública.
El análisis dice que los consumidores evalúan cada vez más más que el calcio, la grasa y la proteína en la leche. También quieren evidencia de que la cadena de suministro protege el planeta y reconoce la contribución biológica de la vaca. Para los productores brasileños, identifica la inversión en comodidad, la calibración correcta del equipo de ordeño y la gestión cuidadosa de pezuñas y ubres como medidas que pueden apoyar lactancias adicionales, reducir las necesidades de reemplazo del hato y mejorar el resultado ambiental de la granja. El artículo fue producido por eDairyNews utilizando información publicada por Food & Agribusiness.



