Eliminar los lácteos no elimina los gases en bebés amamantados
Las quejas sobre el llanto y los gases en los bebés a menudo llevan a las madres a eliminar los productos lácteos de sus comidas. Claudia Ontiveros, nutricionista materno-infantil, asesora de lactancia y educadora en diabetes, afirma que esta práctica no aborda la explicación habitual del malestar del bebé.
La lactosa que se encuentra en la leche humana es fabricada por la glándula mamaria. No proviene de la leche, el queso o el yogur consumidos por la madre. Por lo tanto, evitar esos alimentos no elimina la lactosa de la leche materna y no es, por sí solo, un tratamiento para los gases del bebé.
Ontiveros también rechaza la idea de que los gases formados durante la digestión de la madre puedan transmitirse a su bebé durante la lactancia. “Los gases producidos durante la digestión de la madre no pasan a la leche”, señala. Por esa razón, los cólicos o el malestar digestivo del bebé no deben atribuirse automáticamente a algo que la madre haya comido.
Cuándo puede ser apropiada la restricción dietética
La nutricionista distingue esta situación de una alergia a la proteína de la leche de vaca. En esa condición, ciertas proteínas pueden desencadenar una reacción alérgica en algunos bebés. El mecanismo es diferente al de la lactosa, y eliminar los lácteos puede ser apropiado cuando hay una razón clínica para sospechar la alergia.
Ontiveros afirma que una alergia sospechada requiere una evaluación médica y una historia clínica completa antes de que la madre cambie su dieta. La presencia de gases sola no se presenta como un motivo suficiente para eliminar los productos lácteos. Los síntomas persistentes o una posible reacción alérgica deben discutirse con un profesional de la salud.
Las restricciones sin supervisión pueden reducir la calidad de la dieta de la madre y afectar su tranquilidad sin necesariamente beneficiar al bebé, según Ontiveros. En un bebé sano amamantado, eliminar la leche, el queso y el yogur no es, por lo tanto, una estrategia efectiva para los gases: la lactosa en la leche materna no depende de la ingesta de lácteos de la madre, y los gases digestivos de la madre no se transfieren a través de la lactancia.


