El queso Cancoillotte gana popularidad gracias a la influencia de las redes sociales
Cancoillotte, un queso originario de la región de Franche-Comté cerca de la frontera suiza, ha ganado popularidad recientemente más allá de su base tradicional de consumidores locales. Este cambio se debe en gran medida a su presentación en plataformas de redes sociales como una alternativa más ligera dentro de la variedad de quesos franceses. El queso, hecho de leche desnatada de vaca y generalmente sobrante de la producción de mantequilla y crema, tiene un bajo contenido de grasa de aproximadamente 8 gramos por cada 100 gramos, 130 calorías y 16 gramos de proteína.
El creciente interés en Cancoillotte ha llevado a un aumento del 25% en la demanda en un solo mes, según informa la Asociación para la Promoción de Cancoillotte. Las ventas han aumentado un 35% en los últimos siete años. Este repentino aumento causó escasez temporal en los supermercados, reflejando su nuevo atractivo. El perfil nutricional del queso ha sido fundamental en su reposicionamiento, en contraste con los quesos franceses tradicionales que pueden contener de 15 a 30 gramos de grasa por cada 100 gramos.
La historia del queso se remonta a casi dos milenios, involucrando un proceso tradicional de fermentación, coagulación y prensado para formar un bloque llamado metton, que luego se muele, madura y calienta con mantequilla, agua y sal para lograr su textura cremosa. A pesar de sus orígenes antiguos, hasta hace poco Cancoillotte era percibido como un queso para generaciones mayores, sin atractivo entre los consumidores más jóvenes.
Sin embargo, desde 2020, sus aplicaciones culinarias se han expandido, apareciendo en recetas de wraps, hamburguesas, pastas y salsas en plataformas digitales, ampliando así su repertorio gastronómico. En 2022, Cancoillotte recibió la Protección de Indicación Geográfica, afirmando su conexión regional y despertando interés en las exportaciones, incluso a los Estados Unidos.
Más de 20 fabricantes y aproximadamente 230 granjeros locales contribuyen a la producción de Cancoillotte, resultando en variaciones sensoriales significativas entre las marcas. Los perfiles de sabor varían desde fermentado y afrutado hasta más intenso y terroso. También hay una creciente variedad de versiones con sabor, incorporando ingredientes como vino blanco, ajo, cebolla, nueces, pesto y trufa.
Regionalmente, Cancoillotte sigue siendo parte integral de la dieta local, disfrutado típicamente caliente sobre papas horneadas con salchicha ahumada, como un untado para el desayuno o llevado a picnics. El servicio de salud pública francés lo respalda como una opción baja en grasa, alineándose con un enfoque más amplio en la alimentación saludable. El reciente aumento en la visibilidad en redes sociales ocurrió de manera orgánica, sin patrocinios, subrayando su atractivo auténtico para los consumidores.
El viaje de Cancoillotte de ser un queso tradicional a una sensación en redes sociales ejemplifica cómo los productos locales pueden navegar con éxito en el panorama digital manteniendo sus raíces culturales.



