Organizaciones agropecuarias canadienses presentan su aporte de 45.130 millones de dólares al PIB
El encuentro Downtown Diner reunió a representantes agropecuarios con diputados, senadores y otros participantes en la formulación de políticas públicas. Los organizadores representaban a más de 14.295 productores que operan bajo el sistema canadiense de gestión de la oferta. Participaron cinco organizaciones: Dairy Farmers of Canada (DFC), Chicken Farmers of Canada, Egg Farmers of Canada, Turkey Farmers of Canada y Canadian Hatching Egg Producers. Sus presentaciones vincularon la estabilidad de la agricultura nacional con la capacidad del país para mantener su abastecimiento alimentario.
Las cifras económicas presentadas en el encuentro situaron el empleo sostenido por los cinco grupos sectoriales en casi 431.000 puestos de trabajo a tiempo completo. Ese total abarca la producción agropecuaria y las actividades asociadas, como el procesamiento de alimentos, el transporte, las fábricas de piensos y los servicios veterinarios en las localidades rurales y sus comunidades. Las cifras también situaron la recaudación fiscal anual atribuible a estas actividades en 14.860 millones de dólares para el conjunto de las administraciones municipales, provinciales y federal. La presentación describió una contribución económica que va más allá de las ventas directas de las explotaciones.
El sistema canadiense ajusta la producción de leche, aves y huevos a la demanda interna. Sus mecanismos incluyen cuotas de producción para las explotaciones, fórmulas de fijación de precios vinculadas a los costes de producción y contingentes arancelarios que regulan las importaciones. Los representantes destacaron que el sistema funciona sin subvenciones directas a la producción. Lo contrastaron con los mercados desregulados de otros países, donde, según señalaron, las fuertes fluctuaciones de los precios percibidos por los productores suelen provocar intervenciones gubernamentales y ayudas financiadas por los contribuyentes.
Las organizaciones también argumentaron que unos ingresos agropecuarios previsibles que reflejen los costes de producción favorecen la inversión en bienestar animal, refrigeración y otros equipos de la cadena de frío, así como en medidas de bioseguridad. Entre sus argumentos para conservar el sistema figuraba su papel a la hora de dar a los productores la confianza necesaria para reinvertir en sus explotaciones. Estos argumentos relativos a las explotaciones formaron parte de una presentación más amplia sobre el mantenimiento de una industria alimentaria nacional estable.
En cuanto a la transformación láctea, la presentación destacó las ventajas operativas de contar con entregas fiables de leche. La Comisión Canadiense de la Leche (CDC), junto con los organismos provinciales responsables de la comercialización de la leche, realiza un seguimiento de los patrones de utilización comercial. Este seguimiento ayuda a mantener las entregas durante todo el año a las instalaciones que producen leche de consumo, queso, mantequilla y leche en polvo. La exposición vinculó la regularidad del suministro con un menor tiempo de inactividad en las plantas y un mejor aprovechamiento de la capacidad de procesamiento. También describió la producción estable como una protección frente a interrupciones graves del suministro y aumentos bruscos de los precios en los supermercados durante las fases de contracción de los mercados mundiales.
La campaña legislativa de las organizaciones busca impedir nuevas concesiones que afecten a la gestión de la oferta en futuras negociaciones comerciales. En el encuentro de Ottawa, pidieron que se mantuvieran intactas las bases legales del sistema, ante las próximas revisiones de acuerdos comerciales previstas antes de 2027 y la creciente incertidumbre geopolítica que afecta a las cadenas internacionales de suministro. Presentaron la preservación de esas normas como un requisito para mantener el control nacional sobre el abastecimiento alimentario.




