Grigólova: el queso de leche de camella podría ser un nicho para Kazajistán
Según Grigólova, el poder adquisitivo ha caído considerablemente este año: en mayo, su negocio quesero registró pérdidas por primera vez en su historia. La leche de vaca en la provincia de Mangistau, donde se encuentra su granja, cuesta unos 800 tenges por litro, mientras que la de camella ronda los 1000 tenges. La granja elabora pequeñas cantidades de queso de leche de camella con un período corto de maduración y vende toda la producción. Actualmente, el gremio estudia qué países podrían convertirse en mercados de destino para este queso.
El principal problema, según Grigólova, es la escasez de leche de camella. Para resolverlo, se necesitan programas de selección de animales con mayor producción lechera y explotaciones lecheras con ordeño automatizado que garanticen la inocuidad de la materia prima.
Según Grigólova, el mercado del queso en Kazajistán está muy segmentado y varía incluso de una provincia a otra. En las ventas predominan los quesos en salmuera, entre ellos el brynza, y los destinados al sector de hoteles, restaurantes y cafeterías (HoReCa). En el oeste de Kazajistán, a su juicio, el consumidor aún no ha llegado siquiera a los quesos para restaurantes. En su opinión, los quesos frescos artesanales deben venderse cerca del lugar de producción, en lugar de transportarse por todo el país.
Grigólova también habló de un quesero chino que participó en el concurso organizado por el gremio. Elabora quesos, entre otros, con leche de burra y de yak, y estos quesos de nicho se venden bien. «Creo que los productos artesanales siempre encontrarán a su público, siempre que sean buenos y de calidad», afirmó.




